• Isabel Camus

¿Cómo parar de comer?

Actualizado: 19 de dic de 2019


Hoy vamos a profundizar en uno de los pasos de la clase.

Muchas personas me preguntan de qué forma pueden parar de comer. Piensan que pueden descubrir sus emociones, conectar con su cuerpo pero se preguntan cómo, en el momento mismo de las batallas que luchan a diario, van decidir sin esfuerzo dejar de comer. Así que hoy, voy a compartirles el ejercicio de la conexión con el cuerpo. ¿Por qué? Porque no me canso de decir que lo único que tiene el poder de hacernos desistir sin esfuerzo es nuestro cuerpo. Y para eso nada más que escucharlo… si, así de simple y así de complejo. ¡Manos a la obra! vamos a profundizar un poco más en este ejercicio.

¡Es tan poderoso escuchar el cuerpo!

Tu cuerpo ha sido diseñado para protegerte, porque tenemos mecanismos que son parte de nuestra genética y evolución que nos permiten identificar los alimentos que no son un aporte nutritivo o que son dañinos para nuestra biología. Porque en nuestro cuerpo se expresan nuestros pensamientos y emociones. El cuerpo es una entrada accesible y con gran poder, sobre los pensamientos y las emociones. Cambia tu postura corporal y cambiarás la composición química de tu cerebro y por lo tanto, tus pensamientos y emociones.


Entonces, ¿qué hacemos?

En algún momento en el que te dispongas a comer (ojalá alguna de aquellas tentaciones que tanta culpa te hacen sentir), y en el que te propongas destinarte unos 35 minutos extra + un par de pausas, vas a realizar el siguiente ejercicio:

Antes de comer lo que ibas a comer. Te ubicas en alguna parte en la que puedas estar tranquila, te sientas y empieza a tomar contacto con tu respiración, con tu ritmo natural de respiración. Una vez que hayas incorporado tu ritmo natural y te sientas tranquila y conectada con lo que estás haciendo, vas a seguir los siguientes 6 pasos. Cada paso debería tomarte 5 minutos.

  1. Lo primero es tomar contacto con tu estado general, te sientes tranquila, estresada, apurada, triste, feliz, relajada, preocupada, melancólica, cansada, esperanzada, resignada, aburrida, ansiosa, expectante, etc. En qué parte del cuerpo sientes con mayor fuerza las emociones que estás identificando. Al hacer este ejercicio varias veces, nos damos cuenta de que comemos más frecuentemente cuando nos encontramos experimentando ciertas emociones.

  2. Luego tomas contacto con tu estómago, te tocas el estómago, para tratar de sentir dónde está ubicado en tu abdomen, tratas de sentir el tamaño que tiene y cómo se siente al tocarlo, luego cómo se siente cuando no lo tocas y sólo tratas de sentirlo. Tu estómago ¿está contraído o distendido? Vas a chequear qué sabor tienes en la boca, qué sabor te provoca sólo mirar el alimento o bebestible que te dispones a consumir. Siente qué sensaciones te provoca en la boca el mirar este alimento, ¿qué te gusta de este alimento al mirarlo?, ¿de sus colores?, ¿de su presentación?, ¿de lo que representa?. Chequea ahora tu nivel de energía, mueve tus brazos y piernas para conectar con tu energía física y no con la energía mental. ¿Te dice tu cuerpo qué necesita comer? (normalmente el hambre con el estómago tenso, es hambre emocional y el hambre con el estómago distendido, es hambre corporal)¿Qué te dice tu cuerpo al moverlo, qué necesitaría comer a términos de nutrientes o de estados corporales o menttales? (Vitaminas, antibióticos o energía, relajación, etc.). Al mirar este alimento ¿qué piensas que va a ser placentero de comerlo?

  3. Siguiente paso. Vas a oler el alimento, revisa ¿con qué recuerdo te conecta este alimento?, ¿con qué persona?, ¿con qué tiempos o situaciones?, ¿con qué pensamientos te conecta? ¿con qué emociones?, ¿con qué necesidad emocional?. Sigue oliendo, no lo hagas por menos de 5 minutos. El olfato es nuestro sentido más antiguo en la evolución de nuestra especie, es la más fuerte conexión con nuestro sentido de supervivencia, por tanto, con lo saludable. Prueba distintas inspiraciones para oler este alimento. (te dije que tenías que estar en un lugar donde te sientas cómoda, que no te sientas observada) Trata de identificar los diferentes olores que expele tu comida. Si es algo que se come caliente, huélelo frío y luego huélelo caliente.

  4. Ahora vas a saborear, empieza a comer, pero hazlo lento. Ojalá durante todo el tiempo que te tome comer el alimento escogido, pero si no puedes, al menos tómate 5 minutos para comer y saborear lento. Descubre ¿qué sabores sientes?, ¿qué texturas?, ¿qué temperaturas?, ¿cuáles de éstos te producen placer?, ¿algo de esto te produce molestia? El sabor que adelantabas en el paso 2 y 3, ¿es cómo lo imaginabas? Al ir saboreando, ¿sientes que este alimento responde a la necesidad de tu cuerpo? (Nutrientes y estado) ¿Qué sensaciones recibes de ti estómago mientras saboreas?, ¿mientras masticas?, ¿mientras tragas?.

  5. Pasados 20 minutos, vas a volver a tomar contacto con tus emociones pensamientos y sensaciones corporales. ¿Cambiaron tus pensamientos?, ¿cambiaron tus emociones? ¿cambiaron las sensaciones que te llegan desde el estómago? ¿qué sabor tienes ahora en la boca?, ¿es un sabor que te da una sensación de haber comido algo que mejoró la química de tu cuerpo, que llevó tu cuerpo hacia una química que te hace sentir más saludable?¿Cómo se siente tu cuerpo, tu nivel de energía (puedes volver a mover brazos y piernas), ¿qué nutrientes puedes que están ahora afectando qué partes de tu cuerpo? ¿Qué estados aparecieron ahora?.

  6. Pasadas 2 horas vuelve a chequearte por 5 minutos.

Esta es una de las herramientas que más te va a ayudar, pero no olvides trabajar sobre los componentes emocionales y los mentales también, esas temáticas también las reviso con mayor detalle en otros artículos.

Ojalá uses ejercicio te sirve para construir la vida que quieres!!

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Besos!!

#Psicología #Nutrición #HambreRealbiológica #HambreEmocional

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© Isabel Camus  - 2020