• Isabel Camus

El menú que llevó a 3 mujeres (17-37 y 60 años) de camping por 2 semanas, recorriendo Australia.


Muchas veces las personas me hacen preguntas acerca de qué deberían comer o de cuál es mi dieta. Siempre digo lo mismo, que lo importante es encontrar lo que a ti te hace bien. Da lo mismo, lo que le ha funcionado a otras personas, tiene que funcionar para ti.

No obstante, como una forma de compartir un ejemplo de lo que he hecho con mi alimentación y lo que he compartido con mi familia, te voy a comentar acerca del menú que nos llevó a mi hermana, mi mamá y a mí, por Australia de camping por 2 semanas.

Voy a partir contándote que mi hermana, la más joven del viaje, que en ese entonces tenía 17 años, ha vivido con una condición llamada disautonomía. Esta condición conlleva varios síntomas, cómo desmayos al exponerse al sol, presión baja , fuertes dolores de cabeza, falta de energía y sueño constante, etc. De mi mamá les diré que mantiene una condición renal compleja, que le reporta infeciones en forma de pielonefritis recurrentes, en ese entonces 60 años. De mi, bueno hace bastante tiempo que mi alimentación me reporta una excelente salud, no obstante, mi punto de inicio también fue una versión suave de disautonomía y para mi mamá también. Así que iba yo algo preocupada de lograr apoyar la salud de ellas, de la misma forma en que ya estaba apoyando mi salud hace un tiempo.

Descritos los desafíos de salud que debía contemplar nuestro menú para que nuestra aventura fuera un éxito, les cuento más o menos nuestro menú diario.

Desayuno: Tradición familiar, es el te con leche a lo inglés. Para seguir un Pan con Huevo y Tocino. Un desayuno típico en Australia, fácil de encontrar en cualquier esquina y hasta en el kiosko del camping en el que nos quedamos por más tiempo. De esta manera, iniciábamos la mañana con proteínas y grasas, para activar y sostener nuestro metabolismo durante el resto del día. Nos daba una dosis de sal que, a nosotras, nos ayuda a controlar algunos síntomas de la disautonomía.

Snack: Para apoyar la función renal, teníamos snacks de cranberries, bastante contundentes junto a almendras y una fruta o un jugo. Con eso teníamos una buena dosis de energía para afrontar el cansancio de la tarde y la fruta y el jugo ayudan a la limpieza y desintoxicación. Sobretodo si escoges frutas como la piña o la papaya.

Almuerzo: Algo rico, que tuviera un buen equilibrio entre proteínas y verduras y grasa nuevamente con un agregado de carbohidratos o dulces para dar rienda suelta a cualquier antojo. Y así, no sentir la tensión de estar siguiendo una dieta. Porciones no muy grandes, para no sobrecargar el estómago y así sentirnos fuertes y con energía. Las verduras nuevamente apoyando la función renal y aportando todas sus vitaminas y minerales.

Snack: ídem a lo anterior, pero en vez de una fruta, el tradicional Té con leche familiar. Una vez más los cranberries apoyando la función renal, así como la fruta o el jugo. Además del aporte de hidratación en un clima bastante cálido.

Comida: Una porción de proteína y verduras, muchas veces también con un té o con un jugo de frutas. Una porción de proteínas sobretodo para aportar saciedad, una porción pequeña, tal vez 1/4 de la palma de nuestras manos. Alguna verdurita poca para acompañar, sin recargar el estómago cuando nos acercábamos a la hora de dormir.

A veces cambiábamos el orden de la comida y el snack, dejando el snack para la noche, por un tema de facilidad en el camping.

Evitamos los carbohidratos procesados, para evitar bajadas de energía abruptas y sensaciones de fatiga, evitar dolores de cabeza e inflamaciones intestinales pero tampoco se redujeron a cero. Comimos Pizas, suchi, tortas, etc.

Puedo decir que funcionó de maravilla, iba con algo de susto porque la dieta se basaba sobre todo en mis experiencias con la comida, más que en la de mi mamá y hermana pero el menú funcionó a la perfección y sólo tuvimos un episodio menor de antibióticos que fue superado rápidamente. Y ellas tenían mucho miedo de pasar hambre, pero los genes y gustos compartidos nos jugaron a favor y reaccionaron bien a la fórmula de proteínas y grasas, por la mañana.

Demás está decir, que muchas de las experiencias con la comida en este viaje, hoy forman parte de la dieta de mi familia. Por supuesto, cada uno tuvo y tiene sus propias particularidades con su dieta. Las necesidades y gustos son distintos. Pero al menos el viaje les sirvió a ellas no sólo de exploración geográfica y cultural, sino que de exploración de necesidades nutricionales en su cuerpo. (era mi objetivo secreto al invitarlas en este viaje)

Agrego que era una instancias fantástica para esta prueba, porque al estar de vacaciones, los aspectos estresantes de nuestras vidas están algo congelados o al menos lejanos. Visitábamos otro país y a mi hermano, nuestros corazones estaban llenitos. Si les hubiera propuesto este menú en otra ocasión, les hubiera costado mucho más lidiar con sus emociones negativas, sin el apoyo constante de sus vicios placenteros.

Insisto, esta no es una recomendación de seguir una dieta como la que yo he seguido, es una muestra de cómo al saber cómo te impactan los alimentos, puedes ir tomando decisiones que no siguen las recomendaciones generales y cómo al ir conectando con el auto-cuidado y cultivando una relación amorosa con uno mismo y sus consecuencias, deja de ser un esfuerzo el decidir por la salud y el bienestar, día a día, en cada comida.

¿Has hecho pruebas poco convencionales con tu alimentación? ¿Haz descubierto algunas fórmulas mágicas para ti?

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Un abrazo y sigue buscando!!


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