• Isabel Camus

La Magia de Salir de la Restricción en tu Alimentación.

Actualizado: 19 de dic de 2019


Cuando en la consulta (o también fuera de ella) le digo a alguien que salga de la restricción, ocurren 2 cosas me miran con incredulidad y sienten miedo. Inmediatamente los peores pensamientos respecto de lo que harían, se les vienen a la cabeza. Algo así como un animal enjaulado, sediento y hambriento que se deja en libertad. ¿Será que eso somos? ¿Será que tan torturadas nos sentimos? ¿Será que hemos aprendido a esperar muy poco de nosotras mismas?

La idea de que la restricción es lo único que nos salva de nosotras mismas, está muy extendida y a pesar de que la mayoría dice no cumplir ni las restricciones auto-impuestas ni las que vienen de otras personas (usualmente familia y/o profesionales de la salud), seguimos pensando que eso es lo que nos salva.


A ver…revisemos bien.

Te dices que te vas a comer 3 cuadrados de chocolate y te comes la barra completa... Te dices que la próxima vez, mejor no comprarás chocolate. Pero... cuando vas al súper, la siguiente vez, es un mal momento y compras igual. Es más, te sientes tan mal, que para pasar el mal rato te empiezas a comer la barra de chocolate antes de salir del súper (o si no te atreves, empiezas a fantasear con la idea al menos). Para qué hablar de cuando llegas a la casa y de la sensación de fracaso, descontrol y desilusión, que te acompaña.

Algo parecido vuelve a pasar varias veces más, hasta que luego de unos años te dices, que para qué te vas a engañar, mejor no te comprometes. Pero, a pesar de que esto lo hablas, mayoritariamente sólo contigo, secretamente tienes el anhelo de no comer chocolate o comer muy poco.

Entonces, cuando te ofrecen postre, piensas inmediatamente en la barra de chocolate guardada (o el manjar o la bolsa de picoteos). Y en ese momento empiezas una guerra interna, ¿te comes el postre o no? Piensas que tienes suficiente chocolate y no deberías, pero tal vez, sea mejor comerse el postre y no comer chocolate. Así lo puedes guardar para otro momento en que, de verdad no tengas nada más a la mano. Además, sería mucho comer chocolate o cualquier otra cosa más tarde, después de todo lo que acabas de comer y si sería agradable cambiar el sabor ahora. Pero…¿y si después igual te comes el chocolate? Ya sabes que en ti, no puedes confiar para estas cosas…pero ¿cómo te vas dejar ser no confiable? Noooo, tienes que hacer algo.

Te vas a comer el postre y luego, te vas a esconder el chocolate, o no…tienes que poder no comerte ese chocolate. Si, hoy si vas a poder. Tienes que poder ¡Ya! vamos por ese postre...

Acto seguido te comes la barra de chocolate, a pesar de todo lo que te pediste no hacerlo, a pesar de que te rogaste. Ya está hecho, y no sabes qué hacer contigo misma. Mejor tratar de no pensar para que la desilusión no se note tanto y no sentir la tristeza que trae.

¿Te sientes identificada con ese diálogo interno? Ahora dime, ¿logras ver claramente cómo la restricción te ayuda? ¿en qué momento, la restricción te tiende esa mano que necesitabas para cumplir con tu objetivo? ¿lo ves? Porque yo no lo distingo.


Te voy a decir lo que si distingo, que te repites un millón de veces en la mente lo que no quieres comer, por lo que tu cerebro va guardando esas imágenes para programar tu atención selectiva (que empieza a ver claramente toda oportunidad de comer esos alimentos prohibidos y se le pasan, las oportunidades de comer los alimentos saludables. Además este diálogo enfermo no permite que te comuniques de verdad con tus necesidades y lo que te sucede, por lo que no te puedes ayudarte como lo necesitas. Mediante este mismo diálogo, te haces creer que vives en escasez de lo que más te gusta, por lo tanto, siempre lo añoras y así te conviertes en ese animal sediento y hambriento, que ha sido torturado y privado de lo que más le gusta y que al soltarlo, se descontrola y se desconecta de si misma.

¿Qué es lo que veo que posibilita el vivirse sin restricciones?

Cuando no hay restricción no peleo conmigo misma, me dejo ser y cuando no hay esa batalla campal en mi mente, puedo:

1.- Conectarme con mi cuerpo, con mis síntomas. Muchas personas al poder conectar con su cuerpo terminan descubriendo que algunos alimentos que les gustan mucho y no son saludables, las hacen sentir mal físicamente y eso, toma una fuerza importante para que ya no quieran comerlos tanto.

2.-También puedo, mientras como en paz, empezar a conectarme con mis necesidades emocionales, y así algunas empiezan a sentir el peso de lo que significa, que aunque no se sientan bien, quieran seguir haciéndose daño y empiezan a descubrir cuál es el dolor que es tan fuerte que vale la pena taparlo con comida, a pesar de que eso las hagas sentir mal físicamente y emocionalmente. Descubren, a partir de eso, cuáles son las emociones que necesitan cultivar para dejar de hacerse daño.

3.-Descubrir que me puedo relacionar más amorosamente conmigo, es un tremendo regalo, que además impacta directamente los niveles de ansiedad que sientes, poder reaccionar de forma serena ante mis propias acciones y entender que cuando ellas me sorprenden y no se alinean a mis deseos, es porque me traen un mensaje de lo que sucede de forma menos consciente en mi interior, entender que traen un mensaje del alma, y descifrarlo, me permite volverme mucho más efectiva en mis compromisos conmigo misma, me permite entrar en una sintonía de mejora continua, en el camino de sentirme mejor y mejor tanto adentro como afuera (en ese orden, no al revés, que es lo que normalmente tratamos de hacer) y eso fortalece mi percepción de capacidad de logro y me predispone a los logros, mejora mi autoestima y motivación ante mis propios objetivos. Entramos en un circulo virtuoso.

¡Como me gusta mi trabajo¡

Cuando con mis mentalizadas, (consultantes) juntas pasamos por estos ciclos de auto-conocimiento y estas 3 nuevas forma de relacionarse con ellas mismas empiezan a surgir, veo mujeres ante mis ojos florecer y eso me hace florecer a mi también, cada vez con cada una de ellas, por eso mi trabajo es adictivo. ¡De esas adicciones lindas! Como cuando te dicen que exageras con la comida saludable y tú sabes que eres adicta a sentirte bien, a levantarte cada día contenta de quién eres y de cómo te sientes, adicta a la energía vital que te entregan tus alimentos sagrados y a la claridad mental de alimentar cuerpo y alma de forma nutritiva y alineada con quien eres.

Un abrazo y anímate!! Hay un mundo de amor entre tú y la comida, por descubrir.

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PD: Quiero dedicar este artículo, que me emocionó mucho escribir, a todas las mujeres que han confiado en mi para iniciar una nueva relación con la comida y con ellas mismas. Uds. me han inspirado día a día con su valentía, con su apertura, con sus ganas de avanzar pero también con sus miedos, con sus vueltas atrás y sus frustraciones. Han sido una fuente de crecimiento personal y profesional. Un beso a todas!! Sé que todas las Mentalizadas egresadas te dirían a ti, que aún estás en la búsqueda, que la magia está en ti.


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