• Isabel Camus

Dejar la Mentalidad de la Restricción cuando comer lo equivocado puede ser grave.

Actualizado: 19 de dic de 2019



Cómo hacer para salir de la mentalidad de la restricción/descontrol o del paradigma de la fuerza de voluntad para controlar tu alimentación, cuando tienes una condición de salud que te trae graves consecuencias de salud de forma inmediata si comes lo indebido. ¿Gran desafío, no?

Cómo hacer para partir por el principio, que es dialogar amorosamente contigo y salir de la conversación de la restricción. Para reflexionar y entender tus hábitos de alimentación, cuando tu condición de salud, te trae consecuencias graves al comer ciertos alimentos y eso no te permite relajarte en la restricción. Entonces cómo hacer para contar con las condiciones para dialogar contigo misma y entender qué te impide cuidar de ti, qué te impide quererte y procurarte lo mejor o descubrir qué necesidad emocional estás cubriendo con comida y así descubrir cómo apoyarte de mejor forma.

En mi práctica en esta especialidad, he ido descubriendo que podemos abrirnos mejor al diálogo con nosotras cuando implementamos algunas de las siguientes acciones:

1.- Entender el mensaje de tu condición. Para esto, es útil saber cuál o cuáles órganos no están funcionando bien o qué funciones de tu cuerpo están teniendo problemas. De esta forma, podemos buscar la metáfora de ese funcionamiento en nuestra vida. Por ej: una diabetes tipo 2, podría hablarte de una mirada de escasez en la vida. El páncreas produce mucha insulina para poder capturar toda el azúcar (o energía o goce) disponible. Podemos leerlo como que se prepara, por si luego el azúcar escaseara (resistencia a la insulina). Pero un día se termina desgastando y ya no puede producir más (diabetes tipo2). ¿Y si todo se gatilla porque la mirada de escasez te lleva a trabajar sin parar, lo que no te deja comer de forma nutritiva y saludable? ¿Ya puedes ver la relación entre ambas, no? Entre la mirada de escasez y cómo funciona el páncreas.

Cuando el afectado es un niño, vale la pena mirar las emociones de los padres, en especial del principal cuidador o la madre.

Otro aspecto interesante a mirar, para comprender el mensaje que el síntoma o la enfermedad nos trae, es lo que esa condición o sus síntomas, te obligan o impiden hacer. Trae bastante para la reflexión.

2.- Como tu cuerpo ya está enviando un mensaje poderoso, más vale que lo escuches en todas sus dimensiones. Para eso necesitas cuidar de aspectos básicos como dormir suficiente y bien. Tomar tiempos de entretenimiento, tomar tiempos de ocio, tomar tiempos de alimentar la mente y tomar tiempo para alimentar el alma, con aquellos que te dan cariño o con aquellas actividades que te curan el alma. Privarse del descanso, de una conversación cariñosa y sanadora o de una caminata por la naturaleza, un deporte que disfrutas, etc. sólo trae ansiedad y falta de motivación. Las actividades reponedoras y de descanso son parte de la diversión y el trabajo. Para divertirte, disfrutar bien y para trabajar de forma exitosa, necesitas descansar, alimentarte y reponerte.

3.- Incorporar rutinas que te ayuden a reducir emociones negativas, como algún tipo de meditación que te acomode o respiración consciente. Como he mencionado en varias ocasiones, hay personas a las que le basta con respirar de forma consciente 3 veces al día o respirar de forma consciente cada vez que sienten alguna emoción negativa, hasta que sienten que su cuerpo ha recobrado la armonía nuevamente. Y luego, siguen su día cuidando de esa armonía.

4.- Para bajar tus niveles de ansiedad y poder entablar una conversación sanadora contigo misma, también te será de mucha utilidad, practicar una actividad física que disfrutes. Me explico. Una actividad en la que te goces a ti misma o que te relaje, no una que te haga sentir orgullosa del sacrificio, una que disfrutes... que te den ganas de hacer aunque no veas ni un resultado notorio. Si te cuesta dar con tu opción, necesitas entregarte a probar opciones y si aún así, te es difícil, entonces puedes usar trucos, como caminar para ir a un curso que sí te parezca muy interesante.

5.- Agradécete cada mañana por tus logros del día anterior, desde los más pequeños a los más grandes, por todos con el mismo entusiasmo. Agradece mentalmente, a la vida y a los otros, por lo que te han dado y has disfrutado. Inicia el día con esa energía, recuérdala en cada situación difícil.


6.- Por último, en el momento mismo de la conversación contigo, te servirá mucho escribir la conversación, plasmar tus preguntas y respuestas en papel. Te ayudará a no distraerte, a hacer la conversación completa, a ordenar las ideas y a que quede un registro de tu reflexión que podrás volver a leer y hasta comparar, dentro de un tiempo más, si repites el ejercicio. Escribir esta conversación, te ayudará a darle mayor peso a lo que descubras y hará más probable que tomes acción para mejorar lo que quieres.

En esta conversación háblate de lo que te lleva a querer comer, aquello que te cuesta dejar pero que te hace daño. Pregúntate cómo te sientes y cómo buscas sentirte, al comer ese alimento. Pregúntate que podrías estar evitando hacer o qué estás haciendo sin pensar, de qué te protegen tus síntomas. Pregúntate, contra qué o quién te rebelas. Pregúntate si las creencias que descubres en tu discurso, son las que te sirven para seguir avanzando en tus metas y si te hacen feliz.

No es necesario que implementes cada punto, basta con unos 3 que te hagan sentido y puedas aplicar, para ir trabajando las emociones que te hacen comer y comenzar a experimentar algunos cambios en tus creencias, que es el primer paso para lograr un cambio en cómo te relacionas contigo y en cómo te nutres.

Un Beso y nos hablamos en el siguiente ;)

PD: Y si te animas, me escribes cómo te fue con tu conversación, a mi correo isabelcamus@isabelcamus.cl o dejas comentario.

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