• Isabel Camus

Las 2 razones que hacen que no puedas dejar de comer como comes.

Actualizado: 19 de dic de 2019


¿Por qué, a pesar de saber, a pesar de todo lo que te han dicho, de lo que has escuchado de profesionales de la salud, de haber visto familiares y conocidos enfermar y sufrir, no eres capaz de hacer los cambios que quisieras hacer, en tu alimentación?


Te lo preguntas y concluyes que es pereza, falta de voluntad, tontera, etc. ¿Dónde te lleva esa conclusión? No sales del mismo lugar.

Enfoquémoslo de otra manera. Hablemos de tu hambre, mirémosla, identifícala, reconócela. Aprende a satisfacerla. No se trata de ir por la vida con hambre. Se trata de aprender a ir por la vida livianas, y disfrutar de las bondades de una vida profunda pero liviana en todo sentido.

Pensemos en tus ganas de comer, que no son antojadizas, así nada más, que si así fuera, podrías dejar de hacerlo cuando quisieras. Cómo por ej. darte una ducha puede que te parezca agradable, hasta rico pero si un día te empezaran a dar ganas de ducharte más de lo recomendable, seguro que buscarías ayuda psicológica, sería evidente para ti que algo te está pasando con la ducha más allá de la limpieza, que es su principal objetivo.

Bueno así mismo pasa con la comida, cuando no puedes parar es porque algo pasa más allá de la nutrición que es el principal objetivo de la alimentación. Cuando quieres comer, lo que buscas es satisfacer una necesidad, quieres comer para sentirte mejor o quieres comer para defenderte de la vida. Cómo podrías entonces simplemente despojarte de tu arma secreta y salir a la vida sin ella. Quedarías desprovista, sin compañía, sin alegrías, sin recreos, sin oportunidades de recobrar la energía, sin poder pasar los tragos amargos, sin espacios para compartir con otros y un largo etc. por eso es necesario desarrollar ciertas habilidades antes de querer despojarse sin más de la comida.

También ocurre que hay un gran número de personas que tiene hambre constantemente porque aunque pueda tener sobrepeso, está desnutrida. Le hacen falta nutrientes sólo ha acumulado calorías vacías que su sistema ha transformado en grasa pero no hay otros nutrientes y por eso, sus células siguen pidiendo comida. Y por eso, otras enfermedades empiezan a aparecer, las células ya no pueden hacer su trabajo de la mejor forma, están desnutridas y oxidadas. Al hacer dietas que reducen el número de calorías se reduce el nivel de gasto basal metabólico y empieza a ocurrir que comiendo lo mismo empiezan a engordar más y por eso, entre las ganas de comer más, al salir de la restricción y la disminución del gasto basal, terminan ganando más peso del que tenían para empezar.

Entonces comes como comes porque tienen hambre emocional y hambre real.

Hambre emocional

Se produce al no saber resolver emociones desagradables sin mediar comida o no saber generar emociones agradables sin mediar comida.

Hambre Real o Física

Se produce fuera de lo razonable al haber rigidez metabólica, tu cuerpo sabe guardar reservas energéticas porque ha tenido la oportunidad de hacerlo pero no ha tenido la oportunidad de utilizar las reservas en épocas de escasez, así que no sabe cómo hacerlo.

La buena noticia es que puede aprender a satisfacer ambas hambres, sin comer más.

¿Qué hacer?

Primero identifica qué tipo de personas eres. Eres de las personas que si logra hacer un cambio radical y sentir la diferencia, es capaz de sostener el cambio? Si es así, haz un plan que lo cambie todo de una vez, lo que comes, cuando comes, cuánto y cuándo duermes, el ritmo con el que vives. Los beneficios que sentirás te irán ayudando a hacer cambios en tus creencias y tu vida para poder resolver tus emociones negativas.

Si en cambio, eres de las personas a las que les cuesta sostener los cambios aún cuando sientes los beneficios, o piensas que no tienes tanta consciencia de ti, entonces, te recomiendo que inicies tu ruta por las emociones.

  1. Lo primero, es identificar las emociones que se repiten antes de comer.

  2. Así, en esas áreas en las que están presentes esas emociones, puedes ir desarrollando las competencias que estás necesitando para resolver tus emociones negativas de otra forma y para generar emociones positivas sin comida.

  3. Tomar contacto con tu cuerpo para identificar y diferenciar hambre real de hambre emocional y para identificar alimentos que te hacen sentir como quieres y los alimentos que no.

  4. Sumar y reemplazar. Identificar alimentos nutritivos que te gusten y que puedas ir incorporando a tu rutina o reemplazando por alimentos no nutritivos y dañinos.

  5. Pasar del diálogo de la culpa al diálogo de la mejora continua.

Eso para empezar y lograr las primeras mejoras que son las más difíciles de conquistar.

Una vez que hayas consolidado esos cambios y estés viviendo por completo los beneficios de éstos (esto puede tomar varios meses), entonces será un buen momento para seguir con los siguientes pasos.

  1. Disminuir porciones, sacar comidas completas o hacer ayunos intermitentes (De 16 hrs o más). Más importante que disminuir calorías, es disminuir el intervalo de tiempo en el que comemos para que nuestro cuerpo use sus reservas y se libere de toxinas acumuladas.

  2. Utilizar combinaciones medicinales y hierbas depurativas. Opcionalmente, también puedes disminuir el consumo de nutrientes de origen animal

  3. Mantener una alimentación completamente medicinal que te permita explotar todo tu potencial, tratar condiciones y enfermedades en su mayoría a través de la alimentación.

Mmm…de nuevo ¿Por dónde parto?

Por identificar las emociones que normalmente están presentes cuando quieres comer y comes.

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