• Isabel Camus

La Comida Suaviza mi Carácter

Actualizado: 19 de dic de 2019


Valentina tenía la sensación de que lo suyo con la comida tenía un componente emocional, con ganas de averiguar si era así, llegó a consultar conmigo.

En realidad la relación con la comida siempre está mediada por las emociones, todo lo está.

Pero si, en el caso de la Valentina, se había atrapado en resolver ciertas emociones que no le gustaban, que quería evitar, con la comida. Su historia de vida le decía que había que cumplir ciertas reglas para lograr el éxito y estar bien. Era importante ser aceptada por las personas de su entorno, tener buenas relaciones sociales, ser admirada y cumplir con los estándares de buen comportamiento.

Había otro detalle, en el aprendizaje de sus padres, estaba ausente el manejo de conflictos y desacuerdos porque su casa era una casa de padres autoritarios. Sus necesidades emocionales quedaron relegadas a lo que podía lograr con la comida. Y los conflictos entre sus padres se solucionaban sólo cuando alguno de ellos explotaba, sobretodo su mamá.

El placer de un chocolate, el abrazo de un bebestible caliente y dulce, el entusiasmo por un

plato rico, etc. Así es que su relación de dependencia emocional fuerte con la comida partió tempranamente. Y fue incentivado cariñosamente por la persona que ayudaba con las labores en la casa de sus padres.

En la adultez Valentina, hizo varios intentos sin éxito de reducir el volumen de lo que comía hasta que finalmente 4 años de consultar conmigo se había sometido a un by-pass gástrico. Valentina, descubrió que la alegría que había visto en otros, luego de uno meses de perder tanto kilos, no llegaba a ella. No se lo lograba explicar, se sentía culpable de no estar contenta con los resultados que tanto había buscado. Además, había notado que junto con los kilos, se había ido su alegría, su sociabilidad y estaba muy irritable.


Luego de conversar, reflexionar, mirar, reconocer, valorar, llorar y reir, juntas con Valentina, fuimos descubriendo que la comida era para ella más que kilos ganados, era un bálsamo para su vida y para su carácter. La dopamina que obtenemos de saber que estamos comiendo algo etiquetado como rico y del pico de azúcar y otros estimulantes presentes en la comida la ayudaban a sentirse mejor con lo que no le gustaba de su vida y con los momentos conflictivos.

Empezó a ver cómo en vez de enfrentar una situación difícil en el trabajo, con su marido o con una amiga, optaba por callar para no herir cómo sólo ella sabía hacerlo y pasar el enojo, humillación, injusticia, desacuerdo, etc. con un rico bocado. Vió cómo sus ganas de comer surgían cuando necesitaba sentirse mejor y no tenía herramientas para hacerlo de otra forma.

Por fin entendió por qué, a pesar de saber el mal que se estaba haciendo hace años, a pesar de haberse sentido muy mal físicamente al comer era capaz de seguir haciéndolo. Dejó de sentirse como una loca, una mujer defectuosa y entendió que su comportamiento si tenía sentido Y que seguir tratando de obligarse mentalmente o a través de otra cirugía, no la iba a ayudar.

Nos pusimos a trabajar en el desarrollo de su capacidad de escuchar sus propias opiniones, su evaluación de las situaciones, sus preferencias…su voz y cómo expresarla, sin perder alegría, liviandad, sin enojarse y herir a otros.

Además en paralelo, trabajamos sobre su nutrición, entre el bypass y su necesidad de dulces vacios de nutrientes estaba bastante baja en la ingesta de nutrientes. Fue descubriendo alimentos que la ayudaban a nutrirse y a calmar sus ansiedades de forma más duradera.

El trabajo conjunto, fue para Valentina una combinación mágica, en sus propias palabras. Otros hábitos saludables que había tratado de incorporar hace años le empezaron a hacer sentido y por fin de verdad sintió el compromiso y la fortaleza para lograrlos.

Es que tratar de obligarte a dejar algo que te aporta un beneficio crítico para ti, es un imposible. Tu cuerpo y mente no te van a dejar desvalida o desprotegida así como así. La comida protegía a Valentina desde su niñez, le daban alegría y la posibilidad de socializar que necesitaba para avanzar en la vida. Imagina, si no hubiera tenido a la comida.

Si la relación que tienes con la comida no es como te gustaría, si te cuesta comer de forma saludable y quieres tomar acción, puedes postular a una sesión gratuita conmigo en el link AGENDAR SESIÓN a la derecha.

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