• Isabel Camus

Aprende a reemplazar alimentos sin morir en el intento



Entiendo que lees esto porque estás en el proceso, o quieres empezarlo, de transformar tu alimentación para transformar tu vida, pero se te hace un mundo. Probablemente ya has probado un montón de dietas y has intentado eliminar algunos alimentos de manera permanente sin conseguir mantener estos hábitos en el tiempo. Te cuento, entonces, un secreto: las dietas restrictivas no funcionan. No funciona suprimir alimentos sin más, lo que funciona es transformar lentamente la manera en que te alimentas desde una mentalidad saludable.

Tengo que decirte que no existe una fórmula mágica para transformar tu alimentación; de hecho, no existe una receta única válida para todo el mundo. Lo que recomiendo siempre a las mujeres con las que trabajo es hacerse responsables de la propia alimentación. Esto implica diseñar un modelo totalmente personalizado basado en exámenes médicos, el ensayo y la observación consciente del efecto que tiene cada alimento en nuestro cuerpo, nuestro estado de ánimo y nuestro bienestar general.

Aprender a reemplazar: consejos básicos

Lo primero que debes saber es que no tienes que hacer cambios radicales en la manera en la que comes. Ni siquiera tienes que hacer todos los cambios ya. Tomarse esta transformación como un proceso lento de exploración y aprendizaje basado en la curiosidad y motivado por el autocuidado tiene más probabilidades de éxito: creamos, así, nuevos hábitos sostenibles en el tiempo. Ahora voy a darte algunos consejos para que puedas empezar:

  1. Identifica cómo te quieres sentir a nivel físico y emocional. Este es el primer ejercicio de consciencia que te empodera, tienes que descubrir cuáles son tus metas físicas y emocionales.

  2. Identifica los alimentos que te hacen sentir lo opuesto. Puedes basarte en tu propia experiencia de observación o en investigaciones sobre los nutrientes y los efectos de ciertos alimentos.

  3. Identifica los alimentos que te ayudan a conseguir tus metas. Una vez más, puedes basarte en tu propia experiencia de observación o en investigaciones sobre los nutrientes y los efectos de ciertos alimentos.

  4. Busca opciones que te gusten y sean de fácil acceso y preparación para ti. La idea es que los cambios que implementes sean sostenibles en el tiempo y para eso tienen que estar adaptados a tu vida. Por eso, una vez tienes claro qué alimentos deseas incluir en tu alimentación, puedes buscar y probar varias opciones en los lugares en los que compras regularmente. Entonces, en vez de recorrer las estanterías de galletas, puedes pasearte por la sección de verdulería y explorar la estantería donde ponen las nueces y las almendras, por ejemplo. O en vez de comprar arroz blanco, compra arroz integral.

  5. Diseña tus contextos para apoyarte de la mejor forma que puedas. Es decir, intenta planificar y anticiparte a las situaciones que pueden ser problemáticas en este proceso de cambio.Siguiendo con el ejemplo de los tallarines, piensa de antemano que si vas a comer a un restaurante de pasta puedes pedir ñoquis. Decide de antemano qué cosa rica y saludable para ti puedes tener a mano cuando otras personas coman algo que no te cae bien.

  6. Prueba, observa y evalúa. Esta es la parte más importante porque te da el poder de elegir lo que te sienta mejor y diseñar de manera más eficiente la forma en la que comes. Es importante que pruebes varias opciones, prestes atención a cómo te sientes ante el cambio y te quedes con la que te vaya mejor.

Cómo reemplazar alimentos: algunos consejos

A veces es difícil decidir por dónde empezar, qué alimentos reemplazar o por qué alimentos reemplazarlos. Encuentro que muchas de las mujeres que inician este proceso tienen dificultades para pensar en maneras de comer los nutrientes que desean incluir en su alimentación, por eso voy a ayudarte dándote algunos consejos para que uses como guía para empezar. Pero antes, quiero decirte algo: únicamente recomiendo sustituir lo que sientes que te cae mal; no es necesario dejar de tomar leche si a ti te sienta bien, por ejemplo.

Aquí van los consejos:

  1. Escoge una cosa que vas a reemplazar por algo que te entusiasme mucho, como jugos, semillas, frutos secos, batidos o quínoa, algo que realmente te entusiasme, o decide si quieres incluir proteína en la mañana o en la tarde, etc.

  2. Empieza y chequea si de verdad el cambio es bueno y rico para ti, según esperabas.

  3. Cuando no logres reemplazar y vuelvas a tu hábito anterior, deshazte de la culpa inútil y mejor pregúntate qué pudiste haber hecho para que el cambio de hábitos fuera sostenible. Por ejemplo, haber agregado especies que hicieran más sabroso el alimento que escogiste.

  4. Para que el reemplazo sea exitoso es fundamental la perseverancia, muchas veces es necesario hacer varios intentos de reemplazo para dar con el adecuado y no rendirse en el camino. Por eso prueba y busca hasta encontrar ese alimento que a ti te hace bien.

  5. Al comer lo que quisiste haber reemplazado, disfrútalo y come lo más lento que puedas. Detente a sentir los sabores, las texturas; toma consciencia.


Otras recomendaciones

Muchas de nosotras comemos a través de las emociones, buscamos consuelo y apoyo en alimentos que no nos sientan bien y nos dejan sintiéndonos doblemente mal después. Por eso, te dejo dos recomendaciones más para que tengas en cuenta cuando...

… Necesites algo dulce, prueba a comer dulces con nutrientes. La fruta y los pies de dátiles con miel son buenos ejemplos.

… Te sientas emocionalmente inestable o sensible, prueba a comer semillas. Hazte con una pequeña cantidad de varias opciones y prueba cuál te hace sentir mejor: de lino, de chia, de girasol, etc.

Y sabiendo esto, sería bueno tener a mano una combinación ya hecha de frutos secos y semillas que te gusten.

Por otro lado, y ya para terminar, te recomiendo probar estas combinaciones de alimentos durante dos semanas y anotar cómo te sientes en los 4 aspectos que te dejo más abajo:

  • Carnes rojas - Cereales - Legumbres - verduras.

  • Carnes blancas - Frutas - Verduras - Frutos secos altos en grasas vegetales y semillas (lino, chía, calabaza, etc.).

  • Legumbres - cereales - frutos secos altos en grasas y semillas - verduras y frutas.

Los 4 aspectos para valorar (puntuar del 1 al 7, siendo 1 el más bajo. Valorar todas las mañanas y noches durante las dos semanas):

- Energía.

- Estómago (pesado, hinchado, etc.), ánimo (ansiosa, alegre, etc.).

- Hambre.

- Mente (aguda, rápida de pensamiento, sientes una nebulosa, memoria, etc.).

Conclusión

Como te decía, si te vas a tomar en serio este proceso de transformación en tu vida, no hay manera de hacerlo rápido; pero eso no quiere decir que sea difícil. Aprender a reemplazar alimentos es un proceso sencillo que requiere tiempo, compromiso y un poquito de dedicación si queremos adquirir hábitos que podamos mantener en el tiempo.

Te insisto, reemplazar alimentos es tan fácil como comprar arroz integral en vez de arroz blanco o hacer tus propias galletas de avena en casa en lugar de comprar unas llenas de azúcar y alimentos procesados en el supermercado (si te gusta cocinar o buscas una actividad para hacer en familia, esta es una opción). Y, sobre todo, aprender a reemplazar alimentos es un proceso de autocuidado que nos conecta con nosotras mismas y nos hace dueñas de nuestro bienestar.

¿Has empezado ya con este proceso?

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Isabel

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© Isabel Camus  - 2020